Japón con Asia

domingo, abril 28, 2013

Pues hemos ido, hemos disfrutado, y hemos vuelto. Al menos, en cuerpo presente. Porque servidor ahora mismo ni tiene nostokyotalgia debido a que no ha parado de seguir con cosas japonesas al volver...

Dicho lo cual, esta vez el viaje ha sido muy distinto. En lugar de ir sólo a Tokyo, he ido con Asia a Tokyo, Shizuoka, Nara y Tokyo. En lugar de pasarme los 10 días mirando frikadas, hemos ido a un Neko Café, al mirador de la planta 60 del edificio Sunset 60, a un onsen en un pueblo perdido al que se tiene que acceder a través de un tren viejuno (y donde no me metí porque ese día no estaba muy allá), hemos dado de comer a los ciervos, vimos templos y castillos, quedamos con Akiko (y sus amigos), Vicky, María y Miguel, e incluso acabamos en el cumpleaños de un chico de Capcom y otro de Namco ^_^.



Ha sido un viaje diferente, de donde, una vez más, he podido aprender un par de chorradas de esas que tanto me gustan. La primera, que en Japón no hay coches. A pesar de que tengo coche, no soy especialmente fan de usarlos. Contaminan, gastan y se estropean sólos, lo que puede tener unos resultados bastante terribles. En Japón si no tienes plaza de garaje (no se si vale alquilar), no puedes tener un coche. ¿Razón? Son un país montañoso, y no hay sitio para tanto coche. ¿Sabéis que país es el segundo con más montañas de Europa? Pues eso.

La segunda cosa sorprendente, en plan negativo, es lo poco implantada que está la tarjeta de crédito. Fuimos en plan "cambiamos 300 euros cada uno, y con la tarjeta de crédito vamos tirando", y nanai. Ni bares, ni ryokanes, ni un montón de tiendas, tenían visa, o lo que es peor, no sabían usarla...

Lo tercero, que a Asia le encantó. Le gustaron las flores, los detalles, la ropa (a pesar de que la moda femenina le resultaba... dura, por así decirlo) las grandes obras, etc... Teniendo en cuenta lo poco que le había gustado nuestro viaje a China, tiene su mérito.

Y lo demás, lo de siempre. Gente educada nivel extremo (esa octogenaria que me cedió el paso en un ascensor hizo que mi cabeza explotara), saimasenes en exceso al entrar en una tienda, comida buenísima (aunque Asia no pudiera probarla), orden en los metros, paz y calma al andar por una megalópolis de decenas de millones de habitantes... Entré poco en tiendas de videojuegos, pero cada vez que entraba era para no querer salir de allí en unas cuantas horas.

En fin, espero volver a Tokyo en menos tiempo que lo que he tardado en volver esta vez, pero sabiendo japonés y para hacer negocios ^_^. Mientras tanto, disfrutemos lo que tenemos, que es Barcelona y una magnífica lluvia de Abril.